Una noche completa y cobran, me dijiste. Yo lo sospechaba de antes, desde mucho antes, cuando dejé de escuchar tus inflexiones vocales y sólo pude sentir una pulsión -la incorrecta, la indeseada- la del tipeo en esa comunicación que no es. Yo no lo hice mal tampoco, supongo que de triste, quede sola, quede caprichosa -que soy-. Que de, quede. Me hablabas tú, pero me hablaban todos. Hombres de mi vida. Ahí, frente al mudo la cosa ya fue distinta, porque pude sentir sus manos sobre mi espalda. La presión. El olor. La brisa a niño misterioso y visexual, mi ráfaga de borracha envolviendólo todo. Y esa serpiente que se enrolla desde los tobillos hasta la desenbocadura del tórax, y vamos que yo quería mentirle, decir que más que simplemente borracha, más que impulsiva -que hago más cosas que morder- pero para que iba a mentirme a mí misma; yo no quería mentirle, porque él era perfecto (atento e indiferente, lo suficientemente guapo para diastraerme, lo bastante mudo para sonreírme de tanto en tanto, mientras yo veía todo pasar) como puede ser perfecto alguien que se conoce en tres horas. Entonces la pulsión férrea -la correcta, la deseada-, que me recuerda que nunca te quise y que mi ego mide lo mismo que mi pierna (¿por qué no me la mediste tú?). Mirar desde lejos y dejar que el vodka haga lo suyo. No espero ¿para qué? 5.23.2007
Mi ego yo y mi otro yo
Una noche completa y cobran, me dijiste. Yo lo sospechaba de antes, desde mucho antes, cuando dejé de escuchar tus inflexiones vocales y sólo pude sentir una pulsión -la incorrecta, la indeseada- la del tipeo en esa comunicación que no es. Yo no lo hice mal tampoco, supongo que de triste, quede sola, quede caprichosa -que soy-. Que de, quede. Me hablabas tú, pero me hablaban todos. Hombres de mi vida. Ahí, frente al mudo la cosa ya fue distinta, porque pude sentir sus manos sobre mi espalda. La presión. El olor. La brisa a niño misterioso y visexual, mi ráfaga de borracha envolviendólo todo. Y esa serpiente que se enrolla desde los tobillos hasta la desenbocadura del tórax, y vamos que yo quería mentirle, decir que más que simplemente borracha, más que impulsiva -que hago más cosas que morder- pero para que iba a mentirme a mí misma; yo no quería mentirle, porque él era perfecto (atento e indiferente, lo suficientemente guapo para diastraerme, lo bastante mudo para sonreírme de tanto en tanto, mientras yo veía todo pasar) como puede ser perfecto alguien que se conoce en tres horas. Entonces la pulsión férrea -la correcta, la deseada-, que me recuerda que nunca te quise y que mi ego mide lo mismo que mi pierna (¿por qué no me la mediste tú?). Mirar desde lejos y dejar que el vodka haga lo suyo. No espero ¿para qué?
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5 comments:
mmm, ke profundo. No se si tienes mucho talento e imaginación o ha muchas cosas que no me has contado...
Peron, kize decir HAY (cuentame)
Muajaja, soy yo de nuevooooo. Posteame!!!
pobre mayi esa inocencia es tan tierna
me hace pensar que aun existen flores en el mundo
bueno y respecto al mudo, creo que lo mejor que se ha inventado en la vida es un hombre que calce perfecto: preciso: justo para la ocasion
y si son atactivos, ojala la noche no pasara al otro dia
Fue perfecto Rayi...
perfecto para tres horas...
saludos freakys
k hoy estoy más freakeada k nunca
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